sábado, 22 de octubre de 2016


Te apreta el pecho. Sentis que te ahogas, que queres salir corriendo de cualquier lugar al que vayas. Que nada te queda cómodo, ni vos mismo. Que ya nada vuelve a ser como antes..

Cuando dije que me gusta amar desde la libertad, no quería darme cuenta que a veces se ama desde el recuerdo, desde los momentos donde fuimos felices. Dicen que decir adiós es crecer, pero a veces cuesta el doble. 

Mucho dolor, mucho daño, engaño, frustración, discusiones, peleas, desacuerdos. Yo no aceptaba ni el 90 por ciento de las cosas que él hacía, yo lo fui separando de mí. Yo hice que él tomara distancia. El me mentía, me escondía, me engañó. Yo sin embargo lo volvería a elegir.

El tiene su pareja, el tiene su vida. El solo quiere que seamos amigos con derecho a roce. El me mira y es el, en su esencia, es del que me enamore cuando tenía 16 años. El me enloquece, me centra, me desestabiliza. El me escribe, yo le respondo. El está cada vez más lejos de mi. Yo estoy cada vez más cerca de él.

Siempre volvemos a los lugares que fuimos feliz. Te apreta el pecho. Sentis que te ahogas. 

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