miércoles, 19 de octubre de 2016


Cuatro años y medio de novios. La primera vez que dije "si quiero", que dije te quiero, que abracé. La primera persona que me hizo mujer, que me enseño el camino de a dos, que me enamoró. Por el que me moría de celos si alguien lo miraba, el que me enseño apreciar la vida de a dos y con quien nunca tuve vergüenza.

Pero si tuve miedo, mucho miedo. Y negué, rechacé, reproché, lloré, pataleé, me encapriché, me enojé,  discutí, terminamos. Terminamos y volvimos. Y volvimos y volví amar. Y volvimos y terminamos. Y me cagó. Dos meses enteros.  Y me puteó, y me enojé y nos peleamos. Y tuvimos mil peleas telefónicas, mil "no te escribo más", mil "te vas a cagar" y te "podes matar".

Todos los caminos conducen a Roma, y yo me di cuenta que todo (absolutamente todo) me lleva a él. Hasta el aroma a un perfume, que sentí una vuelta sentada en el Banco de Seguros del Estado haciendo trámites para mi jefe.

Y es que tus amigas te retan, te dicen que con él no vuelvas porque "es mala persona". Que nunca te hizo bien "y no lo va hacer ahora". Qué no sabe lo que quiere, que no sabe lo que siente, que nunca "me trató bien". Pero... y lo que siento yo?. Solo nosotros dos sabemos qué sentíamos el uno por el otro.. A veces el orgullo no te deja gritar a los cuatro vientos que extraño que me apoye la cabeza en la espalda cuando duerme, el ruido del caño de escape de su camioneta cuando llegaba a casa, sus palabras, sus apodos, su forma de bromear, las idas a la feria, las escapadas a comer, el llanto desconsolado que acaba en su pecho; siempre en su pecho. Sus manos por mi pelo, su aroma fresco cuando salía de bañarse, su inquietud por siempre verse lindo y sus ganas de rayarse todo el cuerpo.
Me tatue un ancla y a los meses que terminamos el tenía uno en su mano. La vida nos separó y el hoy está en pareja.

Quizás en otro plano, quizás en otro momento la vida nos vuelva a encontrar. Mucho más maduros, mucho más centrados, mucho más nosotros. Una conocida me dijo "si la vida los quiere juntos, los va a volver a juntar".

Hoy. 19 de octubre de 2016. Salí del trabajo, todo parecía andar bien.. menos los nervios que me recorrían desde los dedos de los pies a la cabeza. El corazón me latía a varios minutos y la ducha me esperaba para intentar relajarme.

Me puse unos vaqueros anchos oscuros, unas botas de plataforma -si no arrastro los vaqueros- una remera de color beige con unas líneas negras y debajo combiné perfectamente mi ropa interior. Me hice un moño y me ate el cerquillo que estaba bastante revuelto por la lluvia del día, con unos ondulines. Me puse un poco de polvo color piel y me peine las pestañas con mi nueva máscara, que parecen igual de naturales que cuando no tienen nada.

Baje a su encuentro, el mismo ruido de su camioneta cortó el silencio que había en mi cuadra y cuando quise darme cuenta estaba cerrando la puerta del conductor. Vestia unos pantalones con calaberas, unas botas CAT beige y un buzo color marrón. Estaba flaco, estaba barbudo pero estaba lindo.

Mi cuarto nos encontró, con un montón de recuerdos pero con ganas de hacernos nosotros por primera vez después de ocho meses sin vernos. Y la distancia no duró un segundo, que poco después nos encontró acostados en mi cama, piel con piel.

Y no fue sexo como lo es a veces con otras personas, fue mirarnos a los ojos y comernos por completo. Fue amar. Amar verdaderamente, fue olvidarnos de todo, fue nosotros dos, entendiéndonos, amándonos, besándonos.. Fue tanto, que un vacío me llenó por completo. Y juro que sentí que a él le pasó lo mismo..

Fue la vida que nos volvió a encontrar.

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