"Entender que no sos para mí, me ha costado pero es así"..
Nunca mejor aplicada, dicha y cantada esta frase. ¿Cuándo nos damos cuenta que alguien no es para nosotros? ¿cuándo de tanto intentarlo, buscarlo, mirarlo, sigue ahí sin reaccionar?. O cuando le ponemos un punto final a algo que no existió, con tal de evitar cualquier tipo de interacción que pueda hacernos creer, pensar y afirmar, que quizás si nos arriesgáramos saldría bien. Y esta suposición ya es un tanto alocada, imaginada o soñada; porque estoy suponiendo que a la otra persona también se le pasa por la cabeza la idea de arriesgarse; lo cuál puede ser que no suceda.
Y es que siempre nos han dicho que teníamos que encontrar al príncipe azul y ya he dicho que no exista. Sólo podemos encontrar a quién te pone el mundo de cabeza, con tal solo mirarte a metros de distancia. Cuando la mirada es tan profunda y tan intensa, que logra estremecerte.
El problema está cuando esa persona no es la correcta, o cuando esa persona no es para nosotros. Quizás no lo es ahora o no lo será nunca. Pero a veces, esas sensaciones tan bonitas son difíciles de borrar o de sacarlas de la mente. Sentir que alguien te pone el mundo de cabeza, con tal solo un beso en el cachete, debe ser la sensación más bonita que existe. Porque te gusta así, tal cual es. Gordo o flaco, con barba o sin, y en cualquier ámbito de la vida...
Debe ser una de las cosas más dífíciles, decirle no a lo que uno siente. Pero cuando esa persona no es para nosotros, incluso a pesar de habernos arriesgado, entenderlo debe ser lo mejor.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar