viernes, 19 de agosto de 2016



Me gustan las cosas simples, aquellas que se pueden apreciar mediante alguno de nuestros sentidos. Pero me he dado cuenta que no hay nada más lindo que el atardecer.

El atardecer guarda un montón de recuerdos, de historias, de encuentros y de desencuentros. Guarda besos, abrazos, caricias. Guardan amor, odio, arrepentimiento, llanto. Porque a todos nos gusta sentarnos en el cordón de la vereda, en una montaña, en una playa, en la plaza o en donde sea; para capturar este momento..

Con el atardecer se van los sueños que tuvimos algún día, todo lo que vivimos, la rutina. Con el atardecer se van las ganas que tiene uno de que vuelva un nuevo día, pqara hacer cosas nuevas, para divertirnos, para amar, para besar.

Los momentos hacen la vida. Y con el paso del tiempo me di cuenta, que los momentos en donde no tenemos absolutamente nada; son los que más disfrutamos, los que hacen la vida.